Hace unos días alguien me habló sobre una terapia de sanación energética parecida al reiki, pero al final de la sesión, el terapeuta “extrae algo” de cada sitio donde tienes un dolor o molestia, un símbolo de algo que tienes que trabajar, y que se supone es la causa de la molestia, o en todo caso algo que debes trabajarte, investigar, sentir, en fin, entender de alguna manera para integrarlo a tu ser, que es lo que persiguen las terapias holísticas: comprensión e integración.
Pues a mí me pareció interesante, suelo estar abierta a todas las nuevas ideas, terapias, visiones, oráculos, etc. puesto que creo que somos un todo muy amplio, y que sólo vemos una parte desde nuestra limitada conciencia física, y que como nadie tiene la razón absoluta, pues es prudente abrir tu mente y tratar de entender otros puntos de vista. Sin embargo no dejo de mantener un grado de prudencia porque también hay gente que se obsesiona con una verdad y no quiere saber de otras, al punto de perder su propia objetividad y transformar una verdad en mentira. Yo intento, en la medida de mis posibilidades, preguntarme a mi misma si ese algo (visión, terapia, oráculo, etc.) tiene lógica para mí. Si me resuena algo por dentro.
Hay una parábola interesante al respecto: hay tres ciegos intentando describir un elefante, el primero toca la trompa y dice: “el elefante es como una serpiente“. El segundo ciego toca la panza del animal y dice: “el elefante es como un tonel“. El tercer ciego le toca una oreja y dice: “el elefante es como un gran abanico“. ¿Cuál de los tres ciegos tiene la razón? …los tres lo han percibido, pero no en su totalidad, por lo tanto todos tienen la razón y a la vez ninguno la tiene. Y yo creo que los humanos tenemos la razón parcializada por nuestra ceguera.
Bueno, pues esta mañana me levanté justo después de haber soñado que revisaba mi cuerpo, y comenzaba a sacar cosas, es como si yo estuviese flotando y metiera las manos en mi cuerp
o y sacara cosas… curioso. Y saqué muchas cosas, la verdad es que ahora no recuerdo más que una: un símbolo que venía “impreso” en una lámina. El caso es que este sueño -y su relación evidente con la terapia que mencioné antes- me ha hecho pensar que quizás estas cosas se deberían personalizar, quizás intuir… por ejemplo, en vez de ser el terapeuta el que me diga qué símbolos “encuentra” en mi cuerpo, que sea yo misma, como paciente, quien encuentre esos símbolos. Porque es mi inconsciente, o yo superior, quien sabe lo que realmente puede estar relacionado con una dolencia determinada, aunque no niego que el terapeuta en cuestión pueda tener una percepción acertada.
Creo que se puede experimentar con este tipo de ideas, intuir y luego adaptar, pienso que esto sería incluso un buen ejercicio de autoconocimiento. Una especie de trabajo espiritual, propio, personalizado, que seguramente dará mucho a cada persona.
¿Por qué no probar? Detrás de cada puerta hay una parte de ti aún sin descubrir.